Conexión inconsciente
El inconsciente es el lugar en el que se almacena el contenido psíquico reprimido de nuestra mente y se comunica indirectamente con nosotros a través de diversos elementos como los sueños, lapsus, imágenes, sonidos o símbolos. El inconsciente percibe el 95% de la información externa que recibe la mente, esta información consiste en emociones o estímulos sensoriales. Engloba los procesos automáticos que afectan a nuestras reacciones y trata la información a una velocidad extraordinariamente mayor que el consciente, aproximadamente se estima el procesamiento inconsciente en mil millones de bits por segundo, por los 10 bits por segundo del consciente.
La percepción sutil del inconsciente tiene la capacidad de conectar con informaciones externas a las que no puede llegar el consciente por su naturaleza. Además de las expresiones emocionales, puede percibir estímulos sensoriales como vibraciones y frecuencias. La procedencia de estos estímulos no llega solo de la relación con el entorno humano, sino que pueden provenir, por una parte, de ámbitos como la percepción de cambios en la climatología, de la emoción que llegue a despertar la observación de la naturaleza o una obra de arte o, por otro lado, no tener un origen que podamos concretar, como por ejemplo la sensación de que algo no va bien. Todas estas intuiciones son captadas por el inconsciente, el cual accede a un submundo de información que nos influye, afectando en la toma de decisiones y en nuestro propio devenir. Fenómenos como las premoniciones, los presentimientos e incluso experiencias de tipo espiritual, tendrían su explicación a través del funcionamiento del inconsciente y su capacidad perceptiva del campo de la realidad.
En su dimensión interna, la manifestación del inconsciente es simbólica y nos proporciona una información inmediata de algo oculto en el interior de nuestra mente que el consciente inhibe o no es capaz de expresar. Descifrar su significado será de gran utilidad para comprendernos a nosotros mismos, a nuestros estados emocionales y comportamientos. El inconsciente pues, es clave en nuestra evolución interior, no solo porque su entendimiento puede permitirnos resolver conflictos internos, sino porque debemos conocer y aceptar cada una de las partes de nuestra mente, a fin de lograr una armónica integración de ellas en nuestro ser. Su potencial perceptivo nos ofrece una fuente de conocimiento intuitivo y, a través de la observación consciente, una herramienta de conexión a informaciones de otra forma inalcanzables.
Finalmente, y teniendo en cuenta el contenido mental reprimido, la cantidad de información que procesa, y los automatismos e intuiciones que genera, el inconsciente es esencial a la hora de abordar transformaciones internas, para ello, es preciso intervenir en él de una forma adecuada a fin de reorientarle desde nuestra parte consciente. Por las características intrínsecas del inconsciente, la forma de realizar esa tarea es establecer una comunicación adecuada, y esta debe realizarse a través de símbolos, visualizaciones, usando siempre un lenguaje positivo, hablándole en presente y primera persona, e intentando buscar las condiciones ideales para la comunicación, como es el momento entre la vigilia y el sueño y también el del despertar, así como estados de relajación mediante meditación o música con ondas Alfa y Theta, circunstancias todas ellas óptimas para la recepción de información por parte del cerebro.
