Intrusos mentales

14.01.2026

En ocasiones surgen en nosotros ideas, imágenes o incluso impulsos involuntarios que consideramos inapropiados e indeseables y que rechazamos por su contenido. Estas manifestaciones, llamadas genéricamente pensamientos intrusivos, pueden aparecer de vez en cuando o de forma recurrente, y acostumbran a tener una gran carga de negatividad, pudiendo llegar a ser angustiantes y constituir un verdadero foco de perturbación interior. Las ideas intrusivas pueden ser de carácter moral, religioso, violento, sexual, catastrófico, de duda o relacionados con la salud.

El elemento común que mueve el mecanismo de esos pensamientos es la inseguridad, una percepción subjetiva que proviene principalmente de la baja autoestima, de experiencias vitales negativas y del perfeccionismo o la fijación por el control. El efecto más inmediato tras la aparición de alguna de esas ideas son los sentimientos de disgusto y culpa. En casos más complejos puede producir ansiedad y generar patrones de comportamiento obsesivos. Este tipo de trances irá conformando el miedo, un profundo temor a los pensamientos y a los contextos en los que estos se ocasionan. Del miedo surgirá un bucle por el que entraremos en estado de alerta y en el que el estrés actuará como agente activador de nuevos pensamientos intrusivos, incrementando nuestra angustia y temor.

Ante esta clase de ideas invasivas y perturbadoras es fundamental asimilar que no somos nuestros pensamientos y, aunque estos se presenten en nuestra mente, debemos ser conscientes de que si no los hemos creado voluntariamente, tampoco hay razón alguna para identificarnos con ellos. Una vez asumida esa premisa básica, habrá que aplicar las herramientas y estrategias más adecuadas para trabajar en la anulación de esas ideas. Si el uso habitual de alguna de las distintas técnicas es efectivo pero persisten reductos de pensamiento intrusivo, sería preciso observar si tenemos un exceso de vigilancia en torno a la aparición de ideas invasivas. Nuestra propia necesidad de control puede constituir un factor de estrés y, con ello, el retorno al ciclo de miedo, alerta, pensamiento. Cuando alguna de las herramientas han sido aplicadas con éxito logrando la anulación de ideas perturbadoras, sería recomendable trabajar en dos direcciones: interiorizar las técnicas de forma que funcionasen como un automatismo, y la utilización de herramientas de relajación enfocadas específicamente a liberarnos de esa ansia de control. 

En lo referente a herramientas, hay una pregunta que podría resultar un buen instrumento para entender el origen de esas ideas invasivas y ser parte de su solución. Más allá de dónde surgen esas ideas, podríamos preguntarnos para qué los está generando nuestra mente. Existe la teoría psicológica de que algunos de los pensamientos intrusivos provienen de nuestras sombras, expresiones de nuestro inconsciente profundo que manifiesta traumas o aquello que reprimimos. Desde ese punto de vista, deberíamos prestar atención al sentido o la información íntima que encierran esas ideas, considerando la posibilidad que el inconsciente estuviera intentando revelar algo de nuestro propio interior, algo que ignoramos y que reclama una solución.

Desde la perspectiva espiritual, se contemplarían esas ideas como los demonios que habitan en nuestra parte más oscura, unos demonios no interpretados como seres malignos, sino como manifestaciones de la existencia de una lucha interior, consecuencia de que uno de nuestros mundos internos vive en desequilibrio. Por otro lado, esos demonios, también considerados como mensajeros de la oscuridad, serían el resorte que nos fuerza a iluminar esa misma oscuridad y solventar nuestros mundos, en definitiva, los emisarios de los obstáculos existenciales que debemos salvar para nuestra propia superación y crecimiento.

En todo caso, merece la pena explorar cualquier posibilidad por extraña que a priori pueda resultar, ya que en ocasiones, un cambio de perspectiva o el hallazgo de la seguridad interior a través de una creencia o fe, puede ser clave para resolver cuestiones bloqueadas y conflictos internos.