Mente, dualidad y equilibrio
Así como la naturaleza que vive en continuo cambio se autorregula de forma dinámica, también el cuerpo físico se encarga de regular las condiciones internas, a fin de asegurar su correcto funcionamiento y preservar un saludable estado ante las distintas variaciones que se produzcan. Siendo el desequilibrio y su compensación una constante en la realidad y en el desarrollo de la vida, es lógico que nuestra mente, sometida a todo tipo de estímulos, ideas y emociones que la afectan, posea también un mecanismo de auto equilibrio.
El dualismo es una perspectiva que concibe el mundo como una estructura de pares opuestos: cuerpo/mente, izquierda/derecha, razón/emoción… y establece un modelo de representación de la existencia basado en una división que simplifica su organización, lo cual es de gran utilidad para su entendimiento y gestión pero que, al mismo tiempo, limita el conocimiento y dificulta el acceso a otras ideas que pueden ayudarnos a evolucionar interiormente. Encontrar el equilibrio entre fuerzas opuestas será clave para resolver conflictos internos, algo que no puede conseguirse eliminando solo una de sus caras, ya que estas forman parte inseparable del conjunto que es nuestra mente, sino a través de la integración, convirtiéndolas a ambas en instrumentos que se complementan.
En la mente, los pensamientos considerados inaceptables y opuestos a nuestro perfil de identidad consciente, son reprimidos y almacenados en el inconsciente. El código de valores, filias y fobias desarrolladas a lo largo de nuestra vida, serán la fuente de esos elementos reprimidos, que acabarán por ser expresados de una forma u otra, mostrando nuestros propios conflictos internos.
El lado oculto de nuestro ser guarda una valiosa información y recursos que, una vez revelados, podrán sernos de utilidad. Es preciso observar con atención nuestros automatismos y manifestaciones inconscientes, a fin de descubrir ese lado de la mente que nos incomoda e incluso llega a perturbarnos. Tal observación nos llevará a comprender como, al igual que en el resto de la naturaleza, existe en nuestro universo interior una balanza que también busca mantener su equilibrio. La compensación entre los platos de la balanza de nuestros mundos internos, no solo es una cuestión de reacción a los estímulos percibidos sino, esencialmente, una cuestión de acuerdo o desacuerdo entre esos mismos mundos respecto a los propios instintos, emociones y pensamientos.
La generación de un desequilibrio excesivo entre el mundo consciente e inconsciente, provoca una manifestación reactiva intensa, a menudo de carácter perturbador, que retorna el equilibrio a la balanza. Sin embargo, dicha manifestación encierra a la vez una extraordinaria herramienta, ya que nos lleva descubrir aspectos y mecanismos de nosotros mismos y nos abre la posibilidad de transformarlos.
El logro de un razonable equilibrio interno, no a través de reacciones intensas, sino mediante el trabajo de conocimiento y harmonización de nuestros mundos interiores, podrá llevar tanto a la resolución de sufrimientos y conductas perniciosas, como a mejorar la capacidad de discernimiento y alcanzar una mayor paz mental.
