Mente ego e inconsciente
La mente es concebida como el conjunto de facultades y procesos psíquicos conscientes e inconscientes que incluyen actividades como el razonamiento, la emoción, el aprendizaje y la creatividad. El Ego es la instancia de nuestra mente en la que reside la propia identidad y que reconoce la realidad, actuando como mediador entre los instintos inconscientes y los valores y limitaciones externas. El inconsciente alberga el contenido reprimido de nuestra mente, ya sean recuerdos, miedos o traumas, que se manifiestan de forma indirecta pero que influyen en nuestras acciones y comportamientos.
Para ser capaces de evolucionar interiormente es preciso explorar en nuestra mente y averiguar quiénes somos o, mejor dicho, quién creemos ser. En ese sentido es imprescindible hacer un ejercicio de observación tanto de reacciones como de pensamientos, a fin de analizar los patrones mentales heredados de nuestro ámbito familiar o inculcados culturalmente y ver si se harmonizan con nuestros valores más esenciales. Por consiguiente, será fundamental reconocer aquellos patrones mentales conflictivos adquiridos y aplicar las transformaciones necesarias. Para ello, deberemos examinar con atención nuestro Ego y el inconsciente.
El Ego nos ayuda a adaptar nuestras decisiones a la realidad de forma práctica y racional y su relación con el inconsciente nos permite abordar su influencia, abriendo la puerta a la resolución de conflictos internos. También es el impulsor de la autoestima, la motivación y la resiliencia. Por todo ello y porque forma parte estructural de nuestro ser, es fundamental mantenerlo como un aliado al que, en algunas ocasiones, habrá que intentar convencer con buenos argumentos y, en otras, ignorar sutilmente.
Los aspectos conflictivos que generan nuestro Ego y el inconsciente nos revelarán las circunstancias internas que deben resolverse para avanzar en el proceso de evolución interior y en consecuencia, mejorar nuestra calidad de vida. Entre esos aspectos podemos encontrar: imagen elevada de uno mismo, juicio a los demás, resistencia al cambio de pensamiento, ideas intrusivas y comportamientos compulsivos. Así mismo, existe la posibilidad que, dejándonos llevar a ciegas por el Ego, el personaje que se haya ido creando en nuestro interior llegue a apoderarse de la persona.
